Cada vez más está claro para mí. Recomeço. Começar de novo. Vale la pena. Valió la pena. La violencia que me tocó enfrentar. La traición. La mentira. El engaño. El doblez. Lo más bajo. Traición. No me mató. No me rompió.
Por eso me agarro cada vez más del arte. El color. La fé. El sol que nace y el sol poniente. Vuelve siempre el sol. La amistad. El amor. La lealtad. La gente que no desiste. Gente que me dio una mano al borde, literalmente.
Florecí, cuando vi que fui capaz de hacer flores de toda esa mierda. Cuando vi que a mi lado hubo todo el tiempo una mano amiga. Algo o alguien apoyando, sosteniendo, amparando. Le llamé Dios cuando lo vi entre el sol en mi cara.
Nunca me dejó, ni siquiera cuando pude haber llegado a creer, como de hecho creí, que yo no merecía aquello. Esa luz estaba conmigo. Era un brazo amigo agarrándome para que no saltara. La recuerdo siempre. Una mano amiga no faltó nunca. Por eso estoy aquí.
Insistiendo en la vida. Insistiendo en el amor. Y es un amor concreto, real, efectivo. No es un sentimiento apenas. Es un compromiso innegable e innegociable con el bien y la justicia. La belleza y la felicidad. La paz y la solidaridad. La comunidad que soy y me rodea.
Ilustração: Margarida.
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