domingo, 12 de fevereiro de 2012
¿Qué realidad?
Hay unos días en que te levantas y es como si te hubieras quedado en algún lugar del lado de los sueños, o en mundos imaginarios que no consigues evocar con precisión. Tratas de ir creando alguna sensación con el lado de acá, como si poniendo letras y formando palabras y frases, fueras capaz de ir dándole alguna forma a esto que está aquí, a este estar aquí esta mañana. Sabes que son intentos precarios. Todo parece precario esta mañana, como impregnado de alguna fragilidad indefinible, una como que irrealidad imposible de ser definida adecuadamente. La realidad es extraña, y ahora, en este mismo instante en que escribes estas cosas, es como si alguna punta de este mundo, una del lado de allá y otra del lado de acá, empezaran a juntarse, empezaran a querer coser juntas algo en común esta mañana. Los recuerdos de ayer, el fuerte Santa Catarina, aquella pared de piedra bajando, sombreada, hacia el suelo, mientras el sol escaldante de la mañana de ayer, mientras las paredes amuralladas y los cañones, como que evocaran otros tiempos en ti, tiempos que no sabes cómo situar o qué lugar tienen en tu memoria o en la memoria de la ciudad. Hoy esa muralla bajando hacia el suelo, con plantas creciendo en las grietas, los cañones apuntando a algún lugar a lo lejos, la ciudad con sus sones de día feriado, todo como que llamándote a un tiempo pretérito o aún por venir, o un tiempo en que el tiempo hubiera refluido sobre sí mismo, el tiempo de esta mañana. Ya vas dejando las teclas, el mágico ritual de ir construyendo hilos de unidad entre las partes que forman el todo. Los sonidos del día de hoy, el recuerdo de ella saliendo a la Universidad en el auto, su rostro, todos sus rostros desde el día que la conociste, sus manos, su modo de ser, ya tan entrañado en el tuyo que parecen ser un solo ser. ¿Y no son? O ¿qué es el amor? ¿No es acaso esta dilución de fronteras, este no saber dónde está el límite tuyo y dónde el de ella, donde termina uno y comienza la otra? ¿Dónde empieza João Pessoa y dónde termina Mendoza? Dónde del dónde. Recuerdas el largo poema de Julio Cortázar, y te preguntas, como tantas veces te has preguntado, dónde va la gente cuando muere. Qué es esto que está aquí, tú y todo esto que te rodea, los sonidos de la construcción vecina, los ladridos del perro de al lado, los recuerdos de ayer en la Cidade Verde, todo esto que está aquí. Aquí pero dónde. Aquí. Parece que algo hubiera quedado inconcluso, pero qué es lo que está concluido, si todo es un ir tejiéndose y destejiéndose tú y todo lo que te rodea. Ya no sabes más qué letra dejar caer, qué palabra ver dibujar delante de ti, en este renglón que parece ir adentrándose del lado de allá de la hoja, una hoja que empieza a querer volar como buscando un lugar en otro lugar, lejos de aquí, o aquí mismo, no lo sabes. Y quién sabe alguna cosa, a no ser nada saber. Quién sabe. Quien sabe calla y quien no sabe habla, dice un libro antiguo. Entonces, dejas la hoja volar.
Convergencia
Una tarde como ésta, un momento como ahora, cuando miras las palabras que se van formando, letra a letra, en la hoja en blanco frente a vos, de a poco vas viendo, como en una pantalla, cada cosa que viste y viviste en tu vida. Es como si toda tu vida acudiera a tus ojos, pudieras verla, formándose y cambiando, corriendo como un río, subiendo montañas, a la sombra de árboles. Perfume de flores, piedras, caminos, gente, momentos, lugares. Todo es como un gran torrente que afluye hacia ti, convergiendo desde cada lugar que pisaste, cada lugar donde estuviste, cada momento que viviste. Todo está aquí, eres todo eso, expandiéndote hacia todos lados. Una tarde como ésta.
sexta-feira, 10 de fevereiro de 2012
Jugando en el libro
A veces juegas a buscarte en las páginas de un libro. No sabes cuál, si son todos o algunos, o si son todos ellos al mismo tiempo o ninguno. Es un juego como el de la escondida. Te vas por la página de uno y apareces por la página de otro, o de todos al mismo tiempo, y no sabes cuál es el libro en que estás. Juegas así, y el tiempo va pasando, pero no sabes si es el tiempo del barco que va por el río amazónico, o si es el tiempo de una cripta o de campos de lino o de qué tiempo se trata. Juegas, juegas como antiguamente, juegas con palabras, formando frases absurdas que te hacían reír como ahora, a esta hora, en que todos tus afanes se empiezan a diluír en una confianza que se confunde con la tarde que se va yendo.
segunda-feira, 6 de fevereiro de 2012
Volver, livro en PDF
Encontra-se a disposição do público o livro Volver, que apresenta relatos do processo do retorno da pessoa a si mesma
https://docs.google.com/open?id=0B4KS2GvQoLgHZGYzNTU2MmMtOGM5ZC00NmM2LTk4YTYtNGQ2NWMzZjhhODhk
https://docs.google.com/open?id=0B4KS2GvQoLgHZGYzNTU2MmMtOGM5ZC00NmM2LTk4YTYtNGQ2NWMzZjhhODhk
quarta-feira, 1 de fevereiro de 2012
Mi ciudad
Cada lugar de la ciudad
Guarda recuerdos
Buenos o no,
De otros tiempos, y aún
Recuerdos de lo que anida
En tus veredas, Mendoza querida,
En tus acequias que recorren
Como un río que corre
Los infinitos trayectos, como venas,
De los seres que albergas.
Humanos, pájaros, flores, sueños,
Que destejen y tejen
La trama de tu vida
Mendoza querida.
Guarda recuerdos
Buenos o no,
De otros tiempos, y aún
Recuerdos de lo que anida
En tus veredas, Mendoza querida,
En tus acequias que recorren
Como un río que corre
Los infinitos trayectos, como venas,
De los seres que albergas.
Humanos, pájaros, flores, sueños,
Que destejen y tejen
La trama de tu vida
Mendoza querida.
Biografía
Había decidido escribir, tanto cuanto le fuera posible, su propia biografía. Esto, que para otras personas podría ser tarea fácil, para él era como la tarea de contar varias vidas a la vez, o de un modo intercalado. Talvez no fuera tan solamente suya esta forma de contar las cosas, sino más bien una característica de toda tarea autobiográfica. Porque ¿quien, en su sano juicio y en honor a la verdad, no es sino la suma de diversos y a veces por completo totalmente opuestos personajes? ¿Quien no es al mismo tiempo, o en tiempos alternados, en historias que se mezclan, los dos polos de la realidad, alto y bajo, rico y pobre, en la diversificación que constituye los laberintos de la personalidad y del prodigioso acaecer del género humano? Entonces la tarea, de minuciosa arqueología, era dejar venir, ir dando forma, viendo, dejando que entraran en escena, cada uno de los personajes de su vida, cada uno de los seres que había sido o aún era, y los que sería. Como hombre, recordaría los instantes en que esa fina y profunda sensibilidad lo tomara. Veía como todo era la punta de un iceberg, la señal o el resúmen de una aventura y de una realidad maravillosa que se extendía en todas las direcciones. Era el niño que balbuceaba las primaras palabras y el que miraba las flores en las macetas del patio. El adolescente que pintaba las paredes con consignas, e iba en bicicleta a la montaña. El joven que deambulaba por parajes nuevos en busca de sí mismo. El hombre maduro que dejara semillas de sí por donde fuera. Todo esto, mucho más, sus sueños, sus fantasías, todo se mezclaba con la historia vivida o en ella.
Boa noite, noite
Esa tarde, dibujaría un sol,
El más bello sol ya visto.
Un sol que fuera
Todos los soles, todos los soles
Que ya hubiera visto.
Ese sol sería el mismo sol, ese
Que ahora va escondiéndose en la mata,
Dibujando palmeras y árboles
Mientras los grillos,
Mientras la claridad de la tarde,
Mientras el día que muere.
Los grillos cantan su eterno mantram
Y tú, que me lees,
Recibes la noche como un sol
Que viene desde lo oscuro a iluminarte.
Boa noite, noite
El más bello sol ya visto.
Un sol que fuera
Todos los soles, todos los soles
Que ya hubiera visto.
Ese sol sería el mismo sol, ese
Que ahora va escondiéndose en la mata,
Dibujando palmeras y árboles
Mientras los grillos,
Mientras la claridad de la tarde,
Mientras el día que muere.
Los grillos cantan su eterno mantram
Y tú, que me lees,
Recibes la noche como un sol
Que viene desde lo oscuro a iluminarte.
Boa noite, noite
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