Escribo para estar.
Para ser. Esta mañana andaba por el centro de Mendoza con María, y
me vino esta sensación. La de andar por mi lugar. Estar en mi lugar.
Es esta hoja que voy leyendo y escribiendo a medida que voy yendo y
viniendo. Entonces está todo bien. Aquí soy yo. Aquí están todos
mis afectos. Los amigos que he ido haciendo a lo largo del tiempo. Mi
familia. Mi fe. Los colores en los cuales me reconozco. Eternamente,
leo y escribo. Me leo y me escribo. Hago mío el mundo y me conecto
con todo lo que existe, escribiendo.
quarta-feira, 29 de novembro de 2017
terça-feira, 21 de novembro de 2017
Renovación
Reunión en familia. Cumpleaños. Palabras cruzadas.
Integración de experiencias. Historias compartidas. Renovación de la esperanza.
Proyectos futuros. Seguir creyendo. Seguir creciendo. Reforzar las ganas de
vivir. La vida se sigue cosiendo, en lo mínimo. El pasado y el presente se
juntan, floreciendo.
segunda-feira, 20 de novembro de 2017
Escribir
Escribo para poder ser. Escribo para tener un lugar para
vivir. Un lugar para mí. Esto lo vengo diciendo desde que me di cuenta de por
qué escribo. Hay otros motivos, claro. Pero creo que este es el principal.
Cuando estoy escribiendo, ocupo mi lugar. No hay otra sensación tan placentera
como ésta. Es un lugar que yo mismo hago. Voy haciéndolo. Hago este lugar, y
tengo que volver a hacerlo continuamente. Al ir escribiendo, la vida se va
imprimiendo, se va grabando. Lo que ocurre, lo que me ocurre, se va quedando
almacenado en la memoria. Esa memoria está tanto dentro de mí, como a mi
alrededor. Al escribir, por lo tanto, me voy integrando a la memoria del
universo. Voy siendo uno con todo lo que existe.
domingo, 19 de novembro de 2017
Pintando
Estuve mirando esta mangabeira durante un buen rato. A ver
si la iría a dibujar o a pintar. Y con qué material. Si sería lápis grafito o
pastel. Carbonilla. Terminó siendo pastel. Una caja vieja y otra nueva. Ver la mangabeira
allí y dejar que fuera viniendo. Hasta llegar. LLegó en un vaiven, que es como
me voy dando cuenta de que la vida funciona. Ella iba viniendo y yo iba yendo.
Nos encontramos en el papel. De manera precaria, aproximativa. Esto es para mí un
juego. Un juego que tiene algo de serio y de profesional. Pero de manera liviana.
Jugando a dibujar y a pintar. Jugando con colores. Jugar a vivir. Vivir
jugando. Había estado leyendo la lectura diaria de la palabra. Los dones.
Ejercitar los dones. Servir a Dios y al prójimo con los dones que recibimos.
Esto es lo que me decidió a intentar. Gracias. Una vez más, gracias, a quienes
me ayudaron a seguir este camino de color y de alegría.
sexta-feira, 25 de novembro de 2016
Tiempo
La tarea de ir
haciéndose un lugar en el mundo. Ocupar el lugar que uno es.
Descubrir que este lugar está bajo mis pies y en el aire que
respiro, es el mundo que me rodea y aquello que soy yo mismo. Es un
libro que sigo escribiendo y leyendo en mi diario vivir, día tras
día, en una suma de días que ya se viene recomponiendo en un tiempo
único, este ahora en el que me encuentro. Un lugar que está debajo
de mis pies, pues es como el espacio entre dos párrafos, o la hoja
que separa los capítulos de un libro. Es el lugar entre las letras,
y también son las letras que van formando palabras y párrafos de un
libro que soy y me contiene. Voy andando por ahí leyendo y
escribiendo, como todo el mundo. Esta es una tarea común, que nos
cabe a todos y a todas. Trato de que este mi andar por ahí sea
placentero, en la medida de lo posible. Valorizar cada pequeña cosa.
¡De ponto es tanto
tiempo todo el tiempo! Hay horas que da un vértigo, cuando todo lo
vivido pasa como una película rapidísima. Otras horas, es de una
lentitud extrema, es como si el tiempo jugara, como todo juega. Hay
horas en que vuelve el primer tiempo, y entonces es como si la vida
repaginada rehiciera todo su trayecto, hasta un punto que es todo y
contiene todo. Entonces las primeras sensaciones, los primeros
sentimientos. ¡Todo está
tan presente! Soy yo mismo, que volví y sigo volviendo, todo el
tiempo.
quarta-feira, 9 de novembro de 2016
Lugar
Los pajaritos
cantan, y el día ya viene naciendo desde dentro de la oscuridad que
se va yendo. Y así como viene el día de la mano del canto de los
pájaros, también vengo yo, traído por el canto y por la luz. La
luz que canta. El canto de la luz. En medio de esta sensación tan
buena de estar poniendo el pie de nuevo en esto que está aquí, esto
que es estar aquí, en un lugar preciso y precioso, fijo y cambiante.
Ponerme de nuevo en mi lugar, esta hoja que es un cruce de palabras
internas y externas. Un entrelazamiento de caminos míos y de gente
muy querida que me rodea. Mi familia y mis amigos/as. Las personas
que voy encontrando cuando salgo a la calle o ando por la playa, como
espero hacer dentro de algunos minutos. Disfrutar de esta sensación
tan placentera que es la de estar vivo, formando parte de algo
maravilloso e inexplicable, que me desafía a todo instante. Un mundo
conflictivo en el cual proliferan actos de amor y de cuidado,
sistemáticamente ignorados por una cultura hecha a lo que no anda o
anda mal, lo que no funciona o no es como debería ser. En ese mundo
diverso y contradictorio, voy yendo, me voy dejando venir, voy viendo
que tengo un lugar y que este lugar es un lugar determinado en
movimiento. En el punto de la existencia en que me encuentro, muchas
veces mi estar aquí es una convergencia de infinitos pasos y actos
míos y ajenos, situaciones y personas, sentimientos y acciones. Esto
hace que cada instante sea pleno, y que aunque todavía no me
acostumbro del todo, puedo confiar, puedo andar por ahí, puedo ser
como soy y ser el que soy. ¡Buen
día!
sábado, 5 de novembro de 2016
Leyendo
Levantarme temprano
sólo por el placer de estar de pie a estas horas. Como para poder
sentir lo que es el día, el estar vivo, un poquito más. Aunque más
tarde tenga que dormir para recuperar el sueño perdido. No hay sueño
perdido. Hay sueño. Ayer pasé un buen tiempo leyendo, que es una de
mis maneras predilectas de pasar el tiempo. El tiempo no pasa, el
tiempo queda. El tiempo es lo que es, y uno es tiempo. La cuestión
es que de tanto leer, me fui introduciendo en ese mundo vasto que es
la literatura. Un libro leído me lleva a otros tantos libros leídos
a lo largo de la vida. De pronto ya estaba yo en aquél tiempo
inmemorial del cual me fui haciendo parte desde niño, a través de
las lecturas de los libros que mis padres nos leían a los tres
hermanitos. Entonces los libros que estaba leyendo eran puertas hacia
ese mundo acogedor e incluyente, ese mundo infinito y amistoso del
que formo parte, del que todo forma parte, ya que todo es escrito,
todo son letras y palabras. Adentro y afuera es un solo escrito.
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