¡Qué ganas de
seguir escribiendo!
Modelando la estatuita que soy
La estatuita que
somos cada una, cada uno
Procesamiento colectivo
de la construcción de identidad y pertenecimiento
La sociabilidad
ahora ya no se restringe más apenas al plano de la consulta médica y los
exámenes de rutina
La salud ahora ya está
de nuevo en el mundo interno y próximo. Hay más continuidad, más contigüidad
entre lo interno y lo cercano
A eso brindo y
agradezco desde lo más profundo de mi corazón
Me alegra y admira
este restablecimiento de la existencia cotidiana. La vida vivida recupera su prioridad
No hay otra vida
Las caminatas por
el barrio. Los encuentros con amigas y amigos, familiares. El contacto cara a
cara. Afectos. Proyectos. Fiesta. Creación colectiva.
Contactos.
Encuentros. Presencia.
Integración.
Ya no tengo ansiedad,
o casi no tengo más ansiedad frente a estos encuentros colectivos. No pienso
cómo va a ser o qué tendré que hacer o qué dirán de mí. Voy fluyendo nomás.
No hay competición
a ver quién es más o sabe más, quién brilla más. Es una costura de tiempos y afectos.
Todo sale siempre
bien. Se recuperan memorias y también una sensación de proyecto, proyección.
Las palabras son varias. El sentimiento es uno solo. Seguridad. Alegría. Paz. Confianza.
Esto resume lo que
ha sido y sigue siendo mi proceso vital en este año que está por terminar. Se acortaron
las distancias. No necesito vivir a la defensiva. La guerra acabó. Esta vez en
serio. La guerra acabó. Era una guerra interna. Una lucha intestina. Inútil. Yo
contra mí mismo. No más. No va más.
No soy más mi
propio enemigo. Perdoné a quienes me agredieron. Y dejé afuera lo que no me
pertenece. Basura a la basura. Lo que no es mío no lo quiero, no lo llevo
conmigo.
Estoy cansado de
ver a mi alrededor gente que repite lo que no sabe. Les plantan en la cabeza y
salen repitiendo. No voy por ahí. Me esfuerzo por seguir siendo siempre yo
mismo, yo entero todo el tiempo. Esta es mi meta y mi propósito
Y mi totalidad la
recupero en encuentros, en la convivencia, en vivencias. En el cara a cara.
Nada puede substituir la vida. O es vida o es algo que la supone o suprime. Ni
suposición ni supresión.