Yo no cerré la vida detrás de mí
No me arranqué de mi historia
Al contrario, la tengo en mis pies, al lado y adentro mío, alrededor y adelante
Sin historia no sería
Raíz es lo que soy, florecí, fructifiqué
Sigo en lo mismo.
No me arranqué de mi historia
Al contrario, la tengo en mis pies, al lado y adentro mío, alrededor y adelante
Sin historia no sería
Raíz es lo que soy, florecí, fructifiqué
Sigo en lo mismo.
Intencionalidad. ¿Qué quiero? ¿Tengo alguna duda sobre lo que quiero? La respuesta a la primera pregunta, es inmediata. Clara. Indiscutible Incuestionable. Yo sé lo que quiero. Y vos?
Lo que quiero es lo que tengo. El bien supremo. La felicidad. Plenitud. Paz. Todo lo que quiero, lo tengo al preguntármelo. Me lo pregunto y ya lo sé. ¿No es fácil?
¿Qué les parece? ¿No es una buena manera de empezar este sábado? Teniendo las cosas claras. Sabiendo lo que queremos. Vida. Salud. Amor. Justicia. Respeto.
Lo que sea que uno quiera, lo tiene al saberlo. Esto da una dirección. Un sentido. Entonces es bueno mantener esta orientación. Intencionalidad es eso. Saber lo que quiero.
Esto organiza las cosas. Da un foco a mi vida. No tenerlo, al contrario, me deja así como si dijera, al sabor de lo que venga. Me llevan para cualquier lado. Yo no quiero ir a cualquier lado.
Quiero ir adonde quiero. Cuando yo me hice esta pregunta, supe de inmediato la respuesta. Ví un sol amarillo limón. Yo sé lo que es ese sol. Esa luz. Ese color.
Es lo que se viene presentando en mi vida. A veces de manera más constante, otras, variable. Sea constante o variable, sé lo que quiero.
No necesito intentar agradar, ni tampoco desagradar. Basta mantenerme centrado en mí mismo. Foco. Centro. Eje.
Podrás estar preguntándote adónde quiero llegar. Ya llegué. Ya estoy. Soy. Lo que quiero es lo que tengo. La consciencia clara de saber lo que quiero, e ir en esa dirección.
Sólo esto me da seguridad y paz.
Las consecuencias de esta orientación, de esta claridad y decisión, son evidentes. Dejo de chocar con lo que sea que esté a mi alrededor, como consecuencia de saber qué quiero.
Miren la importancia de algo tan simple. Es simple cuando uno lo tiene. Pero si no lo tenemos, la vida es un infierno.
Gente que no sabe lo que quiere, va adonde la lleven. A apoyar dictaduras. A atacar minorías, o mayorías. A combatir lo que no conocen. Pierden la vida.
¿Vos querés perder la vida? Yo no. Para nada. Más bien la quiero vivir a pleno. Estas cosas las vengo descubriendo en actividades del MISC-PB (Movimento Integrado de Saúde Comunitária da Paraíba). El polo formador en Terapia Comunitaria Integrativa de Paraíba.
Son cosas que vale la pena descubrir. Practicar. Ir llegando más cerca. Somos autores, autoras, de nuestra propia vida. Podemos elegir la felicidad, la paz. La justicia. La comunidad.
Es una decisión personal. Y después poner manos a la obra. Hoy en Brasil celebramos el retorno de la justicia. Al menos un indicio fuerte de que terminó el tiempo de la impunidad. El bandidaje institucional está puesto en evidencia.
Basta saber si seremos capaces, como país, de sostener de pie la democracia, que tanto trabajo dio y da para sustentar. Yo apuesto que sí. Para eso comparto esas anotaciones. Es una forma de apoyar, fortalecer y consolidar la democracia. Todos los días.
¡Buen día!
Refiz e refaço a minha história
Habito um presente que aprendi e aprendo a refazer
Primavera
Este ipê florescido anunciou a redemocratização do Brasil
A morte não é o horizonte
O horizonte é mais vida
Vida florescida
Um dia
Vivo por dia.
Vi a lista de anos vividos até agora
É uma longa lista!
São muitas memórias
Uma trajetória que me reflete
Vejo o valor de mim
Qual é o meu valor?
Aprendo a me amar e a gostar de mim
Cuido bem de mim e me quero bem
Esta é a lição que aprendo agora
Tirar o que não é meu
Ficar apenas com o que me pertence.
(15-06-2025)
El lugar más seguro. Seguro que Jaime y Pepa han de seguir donde están. Donde estuvieron. María Riquelme. Tía María. Mónica. Ana María. La familia extensa. Por afinidad. La comunidad que fui capaz de ir tejiendo y construyendo. Pancho y Fernanda. Siguen los nombres. Ese tejido de oro que me sostiene y me guía. Más allá de todas las diferencias. Género y yo no combinamos. Sigo siendo yo.
No necesito andar a los empellones con quien quiera que sea. Por el motivo que sea. O por ningún motivo. Prefiero el toque. Esto me preserva y me nutre. La violencia no es lo que predomina, aunque insistan en querer forzar esta impresión. Más bien prevalece lo contrario. La solidaridad. El apoyo. Un gesto gentil. No siempre me siento seguro. Esto no me impide de seguir yendo a donde sea.
Reunión familiar. Día de las Madres. Sí, sí. Madre. De allí vengo. Y seguís conmigo. Conocí y conozco otras madres. Me río porque vienen asociaciones. Recomienzo es un volver al origen. Volver a empezar. Otra vez. ¡Nací tantas veces! Sigo naciendo. Recuerdo un cuadro que pinté para Ana María. Una rosa en la mano. Esta rosa anda conmigo hoy. Hace 35 años. ¿Qué tiempo es este? Tiempo de compartir. Disfrutar. Confiar.
(11-05-2025)
Como ver las chicas en el supermercado esta mañana. Una de short celeste. Otra en la cola del cajero. Y ahora sentir el cuarto de trabajo donde escribo y se reúnen las memorias. La casa de mis abuelos paternos en San Genaro. La casa que soy, que me sorprende con sensaciones antiguas y actuales. Estar bien en el mundo. Bien en medio de la gente. Bien conmigo. Tudo bem.
Sentirme escritor en medio de la gente. Saber que tengo mi lugar. No tengo que forzar nada. Ni actos, sentimientos, actitudes. Nada. Sólo dejarme fluir. Solamente estar y ser. Ser el que soy. Sin papeles. Por ahí me veo más bien así. Sin papeles. Sé que ocupé papeles a lo largo de la vida. Pero soy sin papeles. Ayer una amiga me preguntó si yo todavía trabajaba. Le respondí con una tranquilidad que me sorprendió, que sí, que mi trabajo es en la Terapia Comunitaria.
Es un trabajo que no me da trabajo. Es como escribir. Es como estar esta tarde de sábado, en la proximidad del Día de las Madres, sintiendo el viento y los sonidos de Cabo Branco. Algo que sucede por sí mismo, como el río, como el viento, va yendo sin esfuerzo. Leo un cuento de Clarice Lispector: “Dia das Mães.” Cuenta el día que vivió, como yo cuento el que vivo. Esto es lo lindo de los cuentos, crónicas o como quiera que se llamen.
Vamos trayendo la vida a la vida, y la vida queda, mientras nosotros también nos quedamos. O nos vamos yendo de a poquito. Gente querida afluye a mi memoria. De muchos tiempos y lugares. Una sensación de eternidad.
(10-05-2025)
Acabo de terminar de leer Judas, de Amos Oz.
Primer lectura.
Imágenes y frases originales, claras, gráficas.
Leer va siendo distintas cosas. Como vivir. Integradamente. Cada vez más integradamente.
El consuelo mayor es verme personaje. Saber que hay muchos hombres como yo, que lloran, se emocionan. Lloramos. Nos emocionamos. Y esto por ahí nos dejan, me dejan un tanto perplejos.
Hasta donde va mi memoria, es mi primer lectura de un libro que trae la vida en Israel. La vida como centro, foco, eje. Le vida vivida, mi terreno predilecto. Más allá de prejuicios y rótulos. Libros airean. Liberan. Inclusive de la presión o extrañamiento.
(09-05-2025)