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sexta-feira, 22 de janeiro de 2010

Tiempo de ahora

Volvía, había vuelto, un tiempo primordial, al que vinieras acercándote muy de a poco, como que sin darte cuenta, pero sabiendo. Hoy lo sientes en tu piel, en ese aroma de flores que entra por tu ventana, en el canto de los pájaros que oyes esta mañana mientras algo dentro de ti te dice y sabes que ese tiempo volvió, que nunca se fue, que te fuiste sin haberte ido, como mamá te dijera esa mañana ya tan distante, antes que ella se fuera, en una de las tantas veces en que emprendías el camino de vuelta a casa, no sabías si te ibas o volvías. Habías vuelto. Ahora sabías, no serías más, nunca más serías un extraño para vos mismo. Te había sido dado, habías conquistado, no sabías cual sería la expresión correcta, pero sí el hecho que registras. Ese tiempo primero está aquí de nuevo, como al comienzo, como cuando niño despertabas a la mañana y todo estaba ahí, de nuevo, pero por vez primera, de un modo único, y no tenías en aquél tiempo pero tienes ahora, noción de esa novedad, de esa gracia magnífica que estar vivo aquí, ahora, en ese tiempo sin horas de la vida, mientras el gallo canta, mientras el auto pasa por al calle, mientras el viento llega a ti y le dices a quien esto lee, buen día. Sabes ser la hora primera, el justo lugar, como dijera la canción que aún resuena en tus oídos.

quinta-feira, 21 de janeiro de 2010

Este instante

Ese día, como tantos otros, se levantara sin ningún propósito o finalidad especial. Apenas viera la luz llegando. Había llovido, y era una luz difusa. Pero no es de eso que quería hablar. Es que ahora era el tiempo, es el tiempo, de solo vivir, de apenas vivir. No por esto o por aquello, como en el pasado. No para esto o para aquello, no importa cuán importante fuera. Apenas registraba el hecho de estar vivo. Esa maravilla de estar respirando, de estar viendo la larga película de su vida, extendida en tantas direcciones. Tantos lugares, tanta gente. Es como estar en la cresta de una ola y saber que más allá, tan cerca que lo puedes tocar, está aquello que buscaste toda tu vida. Eres o estás en la punta de una pirámide hecha por los millares de minutos y lugares, cosas y hechos, gente y paisajes. Sos la suma de todo esto y algo más, que no sabes con la cabeza pero sí con tu corazón. Eres eso infinito que se levanta por levantarse nomás. No para esto o para aquello, como te digo. Pero apenas porque estás vivo.