sexta-feira, 28 de maio de 2010
Noche
Esta noche veías con ella la luna naciendo en el cielo para el lado del farol de Cabo Branco. Amarilla, enseguida las nubes la fueron escondiendo. Disminuía de tamaño a medida que subía por el cielo. El mar, bajo el cielo oscuro, era otra masa oscura en movimiento. Oías el rumor de las olas. Unas luces a lo lejos, barcos en la oscuridad.
Pasado y presente
Hay veces en que el pasado se integra con el presente, no sólo como una evocación actual de lo que fue, como una rememoración de cosas que ya pasaron, sino también --y sobre todo--como una continuidad indisociable de lo que es con lo que fue. Un recuerdo te trae algo que te impactó, una frase de un libro de un escritor a quien admiras, viene en medio de una charla con amigos. Lo pasado y lo presente se unen, indisociablemente.
Escritura
Escribiría, de pronto, cuanto quisiera. Sería el libro más largo del mundo, y el más divertido también. En él encontrarías cuantas cosas quisieras, y muchas que irían a sorprenderte. Verías en sus páginas la historia del mundo y la tuya también, o las tuyas, pues cada uno o cada una tienen muchas historias para contar. Lo empiezas a leer y sus páginas te llevan a lugares de belleza sin igual, que ni soñaste que podrían existir. Vas leyendo y a medida que lees el escrito se va diseñando, en lenguas que aprendes mientras las palabras y los signos aparecen delante de ti. Miras y miras y el libro no tiene fin. Ves alrededor tuyo y entonces sabes: es el libro de la vida, donde está escrito todo lo que es, lo que ha sido y lo que será. Miras una y otra vez en todas las direcciones, y entonces descubres tus caminos y tantos caminos de tanta gente desde tiempos inmemoriales, tejidos con la tela del cosmos. En todas las direcciones la escritura te incluye e incluye cuanto existe: animales, plantas, montañas, ríos, mares. Todo lo que hay y lo que habrá, está en la escritura que lees y de la que formas parte.
Mañana
Esta mañana salí a caminar por la beira-mar. El sol salía por debajo de las nubes, y paré para ver esa luz que aparecía sobre el horizonte. La gente pasaba, caminando, trotando, conversando, mientras el sol salía sobre el horizonte, esta mañana, por el lado del mar. El mar estaba casi quieto, ondulaba levemente. Algunas personas miraban hacia el horizonte, como yo, o andaban por la arena. Otras, seguían caminando o trotando, esta mañana. Una fina garúa caía.
quinta-feira, 27 de maio de 2010
Escribiendo
Cuántas cosas habrías ya escrito a lo largo de tu vida, desde aquél poema sobre el manantial hasta los textos y artículos de otros contenidos y formas, y los panfletos, las arengas, los desahogos, exhortaciones, reflexiones, hasta esos poemas cortos y los relatos de experiencias, las vivencias, la vida pasada a limpio, vos puesto en hojas.
Reunión
Juntarías otra vez tus pedazos, dejarías otra vez que tus partes se pusieran otra vez en su lugar. De algún modo, estamos siempre trayéndonos de vuelta de tantos exilios, de tantos extrañamientos, de tanto enajenamiento a que la vida en sociedad y las vueltas de la vida nos obligan
Silencio
Hoy volvías a una forma de ser muy tuya, muy antigua y personal: el escuchar atentamente, dejando que las palabras de los demás y las evocaciones o ecos despertados, reverberasen en tu alma. Si de alguna manera te exilaste en un mundo de palabras, en una exteriorización muchas veces del todo inocua o inútil o hasta inclusive inconveniente, de pronto vuelves otra vez, con fruto, al silencio interior.
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