quinta-feira, 26 de junho de 2014

El canto de los días

¿Qué harías, que podrías llegar a hacer, que harías, de hecho, una mañana como ésta, cuando el sonido de las voces de los niños y niñas de la escuela te trae recuerdos de tiempos tan antiguos, y el frío mendocino te dice cosas que vuelves a saber? A veces los días se han venido como que acumulando en alguna parte. Los días pasados y los por venir. Todos los días juntos en alguna hondonada de la montaña. De pronto se sueltan, aluvionalmente, y bajan cantando o gritando. Riendo o llorando. Diciendo o gimiendo. Y los escuchas. Escuchas el canto de los días, el canto del día, todos los días. Los días, siempre. La vida.  

sábado, 21 de junho de 2014

Pertenecimiento

A veces uno no tiene nada en particular para escribir. Pero al hacerlo, las cosas van ocupando su lugar. Uno va ocupando su lugar. De a poco, de tanto escribir, uno ha ido construyendo su propio mundo. Ya no es un mundo ajeno o distante, sino un mundo propio, hecho por uno mismo. Es mucho mejor vivir en el propio mundo. En él hay gente querida, los sueños que hemos ido construyendo a lo largo del tiempo. Las raíces de nuestra familia, los lugares que hemos conocido, los libros que leímos, las amigas y amigos sin los cuales nuestra vida carecería de algo muy precioso. Los recuerdos más antiguos de nuestra infancia, las primeras aventuras de adolescentes. Las redes de las cuales formamos parte, que han llenado nuestro interior de rostros amigos, que se expande, se contrae y se expande, como el universo.

sábado, 14 de junho de 2014

Escribo

Muchas veces uno no tiene nada que hacer, y se pone a escribir, como otras personas se pondrán a tejer, leer un libro, o ver televisión. En realidad, esto de escribir es un poco como tejer, también. Y el leer un buen libro también tiene algo de tejer. Nos proyecta a mundos de los cuales hacemos parte. Reúne nuestras vivencias y memorias, y nuestro ser se expande mucho más allá de un simple estar aquí, que no siempre es tan pleno como cuando nos entregamos a estas actividades tan placenteras como reveladoras. Escribir es para mí como un dejarme llevar a esas dimensiones más grandes con las cuales mi vida está entretejida. Esto me pasa también cuando leo. Vienen a mí recuerdos de mi infancia, la casa de adobe donde nací en el carril sarmiento, en Godoy Cruz, Mendoza, Argentina, y todo el mundo de esos primeros años. En la lectura y en la escritura encuentro una expansión, y ahora recuerdo lo que Jorge Luis Borges dijera a respecto de los libros: que son extensiones de la imaginación. También lo son de la experiencia y de la percepción. Por eso ahora, esta tarde en que escribo estas anotaciones, es como si me fuera otra vez a esos espacios infinitos pero bien conocidos, lugares en parte ya habitados por mí y por gente que conocí. Algunas de esas personas ya no están más aquí físicamente, pero no por eso su presencia es menor. Cuando escribo y cuando leo, me reúno con partes mías con las cuales habitualmente no tengo contacto, o no tengo tanto contacto como cuando me entrego a estas actividades tan simples como enriquecedoras. Me recupero de cierta trivialidad que se puede haber ido infiltrando en el vivir, y experimento la renovación de la vida que ocurre cuando la palabra toma la palabra, cuando la palabra va formando las frases que nos conectan con el presente eterno, ese que viene y sigue viniendo, viene y no pasa, está siempre aquí.  

terça-feira, 10 de junho de 2014

Caminando

Muchas veces uno no tiene nada que hacer, y se pone a escribir. Sabiendo que en ese dejarse ir en las letras y renglones, en ese dejarse llevar por las palabras que te van conteniendo y acogiendo, la luz se va haciendo. Esta tarde me dejé llevar por las veredas de Mendoza. Una vuelta corta. Como para ver si me acuerdo de mí mismo.Me dejo llevar por las veredas de Mendoza, como si fuera por un lugar que me reconoce a pesar del tiempo pasado lejos. Me llevan esas veredas que son como renglones antiguos de historias que me acogen. Casas viejas. El viejo bairro. Las veredas cubiertas de hojas de otoño. Las acequias llenas de hojas. Tantos recuerdos, que son como palabras hojas que me envuelven. Y me dejo llevar, hasta volver, hasta estar aquí de nuevo, o por primera vez.

quinta-feira, 5 de junho de 2014

Escribiendo

Escribiendo organizo mi mundo interno, y el externo también ocupa su lugar. Todo es como debe ser -- o mejor dicho, me doy cuenta de que todo es como debe ser -- cuando escribo. Escribo aún cuando no estoy escribiendo. Recupero la sensación de mi identidad, la perspectiva de la historia de mi vida, los valores que me animan y le dan sentido a mi existir. Las personas que forman parte de mi núcleo interno, debido a sus cualidades. Las redes de las que formo parte. La realidad que se muestra más allá de lo teórico y de lo ideológico. Todo se muestra, todo se muestra a mis ojos cuando escribo. Por eso escribo aún cuando no estoy escribiendo. Estoy leyéndome en la escritura del mundo. Tomo distancia de las máscaras sociales que se me fueron pegando a la piel. Aprendo a olvidar la forma de recordar que me enseñaron, como dice Fernando Pessoa. Por eso lo poético y lo literario se me figura que son los territorios más libres (o dos de los territorios más libres) de la existencia. Inclusive porque ellos humanizan la naturaleza y el cosmos, y nos hermanan con todo lo que existe.

domingo, 25 de maio de 2014

La vida escrita

Vivo la vida escrita Este instante y todos los instantes han sido construídos por mí mismo en cada uno de mais escritos. Los he ido generando uno a uno en cada palabra y texto paridos que voy dejando salir volando como pájaros del nido. Y así la vida que vivo es una vida escrita por mí y por otras y otros que me han precedido y coexisten conmigo en la tarea de generar vidas constantemente. Las hojas que escribo y suelto son hojas que se deshojan como árbol en otoño invierno. Cubren caminos, construyen nidos que habito y siembro. Y así esta vida escrita es para mí y otras personas, vida nueva, siempre.

quarta-feira, 21 de maio de 2014

Todos estes dias

Alguém muito querido te olha desde algum lugar e sorri. Aqueles olhos de tempo percorrem você por dentro. Te enches do amor que te deu a vida. Algo em ti se alegra. Te vês nesse rosto enrugado. Tantas palavras. Tantas partilhas. A vida se resume a este momento, em que te reúnes com o teu começo.