quarta-feira, 1 de julho de 2026

Poetizando

Más o menos de aquí a unas dos horas y media el sol deberá ya estar haciéndose presente. Hasta entonces, ¿qué queda? Verlo. Sentirlo. Esperarlo. Serlo. ¿Como ser? Verlo es sentirlo. Es saberlo. Es estarlo. Es deshacer las barreras que pudieron habérnoslo ocultado. Saborearlo. Saborear. Sabor, ¿eh? Ar! Jugar. No olvidarnos de jugar. Como cuando éramos chicos(as). Y ¿por qué dejar de ser niños(as)? No hay por qué. Aquí estoy yo, desde lo alto de mis 72 años, mirando esa luz que no cesa de brillar. La luz que los pasos han ido siguiendo hasta acá. Recuerdo las palabras de una religiosa muy querida, una hermana que un día dijo agradecer a cada uno de los pasos dados hasta acá. Si alguno faltara, no estaríamos aquí. Es así. Así de simple. No hay necesidad de rebuscar. Es más bien limpiar la mirada y el sentimiento, que son inseparables. Tenemos un cierto tiempo para vivir. ¡Vivamos! Que valga la pena estar aquí. La poesía nos lo recuerda. La poesía es lo que nos libera más fácilmente. Es lo que está más al alcance, como decía y hacía Fernando Pessoa. Y ¿cómo es que puedo llegar a liberarme poéticamente? Poetizando. Siendo lo que soy. Un argentino de Mendoza que esta tarde de jueves 2 de julio de 2026, va a hinchar por el triunfo de Argentina en el partido de la copa del mundo de fútbol. Así de simple. Es ser lo que soy. Ser lo que es. Ser real. Tengo la impresión de que toda violencia y sufrimiento nacen de la negación de la realidad. Poetizar es la vuelta a sí. El fin de todas las alienaciones. Eternización. Yo no necesito estar en conflicto constante con el mundo o la gente. Tratando de imponerme a toda costa, a cualquier costo, en todas las situaciones. Eso es una locura. Y es lo que el sistema impone. Pero no lo quiero para mí. Lo deshago cuando me abro y confío. Extiendo puentes, como decía el papa Francisco. Y no estoy solo. Cuando poetizo, cuando soy lo que soy y soy lo que es, el mundo me sonríe y abraza.

Nenhum comentário:

Postar um comentário