quinta-feira, 4 de janeiro de 2018

Enraizamiento

Veo el cielo por la ventana. Escucho el canto de los pájaros. El rumor de la ciudad a lo lejos. Un gallo canta. 

La família reencontrada y ampliada. Me enraízo. Muchos de mis estados de ánimo son resultado de un proceso de transplante contínuo que fue ocurriendo a lo largo de mi vida. 

Cuando cuido de las plantas, cuido de mí mismo. Me planto en la tierra. Cuando escribo sobre lo que veo y lo que vivo, me voy enraizando también. 

terça-feira, 2 de janeiro de 2018

Identidad

Tarde de calor en João Pessoa. Los días pasados forman un piso firme bajo mis pies. El sol anda por el cielo, hacia la noche. Y ahora que me pongo a escribir estas cosas, el tiempo como que se va condensando. Todo es esto que está aquí. Este instante es todo lo que tengo. Es tan pleno y tan completo, que es un mundo en sí mismo. El universo. Me detengo en la respiración que va y viene. Y en cada movimiento, el pulsar de todo lo que existe. La felicidad de los días pasados reúne rostros familiares y amigos. Conocidos. Un rompecabezas se va formando. ¡Recibo tanto cariño de tanta gente! En realidad soy la suma de los seres que quiero. Esos seres y los afectos me constituyen. Así los pájaros y las flores. El cielo y las estrellas. El viento y las plantas. Los libros y los poemas. Los colores. La belleza. La oración. Todo es un espejo, un reflejo y una casa. Pienso en los tiempos en que estuve fuera de mí mismo. Dominado por reacciones y rencores. Envenenado por odios que no eran míos. ¿Qué tengo yo con el capitalismo y la lucha de clases? ¿Qué me importan la dominación, el poder y las instituciones? Tampoco me importan la corrupción, la delincuencia política, los golpes de estado. No tengo nada que ver con eso. Mi mundo es más bien algo que puedo ver y tocar. Un mundo a mi alcance. Me abro paso entre letras y colores. Ando entre pájaros y flores. El sol y la luna. Los ríos que me recorren por dentro, y el mar. Todo esto es mío y soy yo.

sábado, 30 de dezembro de 2017

“Vive presente a tí como has vivido,” dice un poema que mi madre me envió por correo, antes de partir. Esta mañana recordé estas palabras, mientras cuidaba del jardín. Veía las flores de hibisco, esplendorosas. Admiré su belleza. Seguí la jornada, cuidando de las tareas domésticas a mi alcance. Me consuela sentir cerca a mi madre. Ahora sus palabras y su presencia son aún más fuertes. Mi madre admiraba las flores, lo bello. Es un camino a Dios, y ella lo siguió. Supo dejarnos señales, para que también pudiéramos ir por ahí. Al volver a Tambaú, de Carapibus, admiraba con María, la belleza circundante. Belleza del paisaje, de flores y cielo. Verde y gente simple, que vive de un modo que me va sanando. Leo Cecília Meireles, y su lectura me integra en esta eternidad tan bella de la cual formo parte. Flores, color. Imágenes. Un mundo anterior y sucesivo. Ya me aliené bastante de todo esto tan hermoso que me hace bien, en nombre de no sé qué supuestos ideales que debería seguir. Esos ideales no son míos. Yo no vivo de odio. No vivo de bronca. Yo vivo de amor y de belleza. Belleza de mi familia, que es vasta y digna. Correcta. Correctísima. Belleza de lo que he venido aprendiendo de mí mismo y de la vida, en la Terapia Comunitaria Integrativa y en el evangelio del Señor Jesús Cristo, que se confunden con la vida misma. Belleza del arte, que me devuelve mi propia cara, como bien dice Jorge Luis Borges en “Arte poética.” Van Gogh. Girasoles. Soles. Música. Todo gira y dá más vueltas. Ha nacido mi nieta Julia. Mi nieto Luis Ignacio me renueva. Nada me va a robar la alegría de esta vida nueva. Vida devuelta. Renovida. 

sexta-feira, 29 de dezembro de 2017

Simplemente

“El mensaje de Jesús es simple, pero su simplicidad está para nosotros como la ciudad en la cumbre de la montaña: nos movemos como si fuéramos a alcanzarla, sabiendo que talvez nunca lleguemos allá.” (José Comblin, O Caminho. Ensaio sobre o seguimento de Jesús). 

Hoy recuerdo estas palabras del Padre Comblin, y agradezco haber tenido acceso al evangelio desde el comienzo de mi vida. Una fuente de luz y de confianza. Las palabras de Jesús son simples, realmente. Puedo dejar que ellas me lleven a ese reino de paz, amor y justicia que nos fue dado como un don gratuito por Dios. Solo necesito hacer un pequeño esfuerzo para ponerme en sintonía con la presencia del Dios hecho hombre. 

Aprendiendo

¡He recebido tantas cosas buenas, a cambio de algunas que no valían la pena! Hoy pienso en esto, y me invade un sentimiento de gratitud. Perdí una seguridad que yo tenía, que era completamente falsa. Pensamientos ajenos que había asimiliado como propios, y que me hacían crer que yo era más y que sabía más que los demás. En cambio, recibí una confianza infinita en el poder del amor de Dios, que me acompaña y me guía en todos mis pasos. Perdí falsos amigos, que estaban a mi lado por causa de la dificultad que yo tenía para aceptarme como yo soy. En cambio, recuperé la capacidad de ver lo mejor en las personas. Mi soledad es plena, está llena del afecto de las personas que me constituyen por dentro. Cada vez más me abro al misterio de la vida. Un aprendizaje constante, que me va adentrando en la eternidad a cada instante. Perdí la noción de ser alguien que no tenía un lugar en el mundo. Me descubro parte de una totalidad infinitamente amorosa y justa. El arte y el amor me abren a esta realidad. 

segunda-feira, 25 de dezembro de 2017

Recomienzo

Pronto llegará el sol, a pintar de colores el cielo. Lo vivido en estos días de convivencia familiar, me llama a querer decir algo. La familia me da seguridad. Es como un nido en el que me asiento y vivo. Son como hilos tenues que me constituyen por dentro. Cuando me abro a la convivencia con amigos, y con personas próximas, me doy cuenta de que este tejido de luz interior sólida, es más grande. La familia es más grande. En estos días pasados, se reunieron mis familias argentina y brasileña. No la totalidad, pero sí quienes pudieron hacerse presentes en mi casamento con María, en Carapibus, Conde, Paraíba. Me doy cuenta de que algo se fortaleció aún más. Unidad. Las conversaciones se van juntando. Este es el mundo real. Aquí no vale lo que se disemina desde las TVs o las redes sociales. Aquí hay proximidad, acercamiento, confianza, alegría, fé. Nacen niños. Nos renovamos los que tenemos más edad. Aquí es la vida, la esperanza. La vida da muchas vueltas. Sin duda. Mucho ya he vivido, desde el comienzo de mis días. Y lo que puedo decir es que ahora, en este instante en que sigo esperando al sol, es que vale la pena esperar. Vale la pena esperar que llegue otra vez la luz. La vida está siempre recomenzando. 

quarta-feira, 20 de dezembro de 2017

Necesariamente

Yo no necesito de tanto éxito, ni de tanto reconocimiento social. Sólo necesito amor. Esta mañana, las flores y los pájaros. Y las palabras de ella, que me anidan, hacen para mí una casa, un territorio, un país. Escribo y planto y cosecho. Cosecho mi lugar en el mundo. ¡Es tan fácil! Y sin embargo da un trabajo bárbaro. Deshacer la programación productivista, la de la insatisfacción, la de lo que falta. Ver más bien lo que hay, lo que está aquí. La vida en su inexplicabilidad, imprevisibilidad y sorpresa constante. La diversidad que es cada persona. ¡Tan distintos que somos unos de los otros! Esa variabilidad es admirable. Me completo en ese rompecabezas contínuo que es la convivencia. No necesito preocuparme tanto. No necesito exigirme tanto. No necesito tener miedo. Todo va ocurriendo. De alguna manera, siempre sale todo bien.