quinta-feira, 31 de julho de 2014

Por quê não (nem genocídio nem indiferença)

POR QUE NÃO. (NEM GENOCÍDIO NEM INDIFERENÇA). É necessário condenar o massacre da população civil que Israel perpetra na faixa de Gaza. Sem dúvida. Mas também é necessário irmos às raízes de fenômenos estruturais que fragilizam os vínculos entre as pessoas no dia a dia. Hoje em dia, é muito frequente a indiferença entre as pessoas. Utilizar o outro e descartá-lo quando não nos serve mais. Isto é muito evidente no que se refere aos idosos, à população mais velha. Não basta não fazer o mal de maneira evidente e ostensiva. É necessário agir energicamente na direção do bem. Nos dias de hoje, existe um certo desprezo pela vida, que se evidencia de muitas formas. Não nos importamos demasiado com os demais. Não damos muita atenção ao que o outro é. E isto é resultado de um desprezo que cultivamos com relação a nós mesmos. A força da rotina pode ter ido deslizando em nós mesmos, uma certa indiferença com relação ao ser que somos, ao ser que cada um, cada uma de nós é. E isto é a origem de uma forma de violência sutil mas muito evidente, que vai minando o nosso agir no dia a dia. Se eu não valho, nada vale, ninguém vale, tanto faz uma coisa como outra, fazer ou não fazer. Não estou falando de regras morais, e sim de atitudes. Não se trata de impor novas normas ao ser humano, mas,sim, de despertar em cada um, em cada uma de nós, o que pode estar um pouco adormecido: o deslumbramento pela vida. O enamoramento profundo pela existência, não apenas humana, mas de todo que nos rodeia: o ar, as plantas, a terra, os animais. A Terapia Comunitária Integrativa é uma ferramenta de cuidado que nos sensibiliza para a nossa responsabilidade na criação e manutenção de vínculos saudáveis. Vínculos solidários positivos. Vínculos para fazer o bem, sem salvacionismos nem culpabilizações. Na Terapia Comunitária Integrativa, bem como nos cursos de Cuidando do Cuidador, vamos entrando em sintonia com nosso ser profundo, em matrizes grupais de auto-reconhecimento e re-conhecimento mútuo. Aqui se re-valoriza a vida. Aqui se re-encontram as raízes profundas da nossa existência, de maneira concreta. Refazemos a nossa caminhada pessoal no seio da nossa família e da nossa cultura. Nos re-descobrimos autores e autoras do nosso próprio destino, saindo da vitimização e do síndrome da miséria psíquica (o “eu não posso, eu não valho nada, eu sou um coitado ou uma coitada”). Mais do que condenarmos o condenável, que é justo e necessário, temos que nos voltarmos para o bem que está ao alcance do nosso agir. O bem que podemos e devemos fazer em nós mesmos e por nos mesmos, tanto dentro do nosso próprio ser, como nas redes relacionais das quais fazemos parte. Assim, iremos minando as bases do sistema sem alma que tem o dinheiro como Deus e espalha morte e injustiça. Assim, estaremos criando e fortalecendo as bases de uma vida humana mais digna de ser vivida, na qual não possam existir os nazismos sionistas nem nenhum outro tipo de fundamentalismos nem genocídios abertos ou encobertos.

segunda-feira, 28 de julho de 2014

Passado e presente

Esta manhã, uma frase que tenho escutado no contexto das reuniões da Terapia Comunitária Integrativa, me ajudou a descer e começar o dia. “Quando a reação é desproporcional ao fato (presente) não estou reacionando ao fato, e sim àquilo ao que o fato me remete (passado).” Quando compreendi o porquê da minha indecisão face a encarar o começo do dia, percebi que estas tinham raízes no meu processo de chegada ao mundo. Isto eu já tinha compreendido em vários encontros da TCI, mas, como muitas vezes acontece, as fichas demoram a cair. Desta vez caiu, e, com ela a minha hesitação em descer e começar o dia em casa. Por que a desconfiança quanto ao que poderia acontecer? Por que a sensação de não ter um lugar no mundo, um lugar no meio das pessoas? Quando desci e encontrei o espaço e as pessoas, estava tudo bem. A reação desproporcional (indecisão, medo, insegurança) tinha a ver como passado, não com o presente. Mais tarde, conversando com meu pai, percebi o rosto dele, a alegria que dele emanava. Uma serenidade, uma tranquilidade...Tinha ido à aula de pilates, e lá trocado algumas palavras com as colegas. Estava tudo bem. Tem estado tudo bem quase o tempo todo. Rindo comigo mesmo pensava: tal vez a minha sensação de que algo estava errado, era por estar tudo certo! Sei que estas reflexões fazem muito sentido, e tenho certeza de que poderão vir a fazer sentido também para outras pessoas. Daí a minha alegria ao partilhá-las.

terça-feira, 22 de julho de 2014

Realidad

Esta mañana mientras conversaba con mi padre, me di cuenta de que la mirada poética deshace la ilusión de lo repetido. Esto es algo que yo ya sabía, al menos teóricamente. Pero en ese momento, mientras conversaba com él, tuve la certeza. Ya he hablado muchas veces con mi padre, sin embargo, de algún modo, había algo nuevo en ese encuentro. No sé qué sería, si su alegría al despertar, no lo sé en verdad. Me di cuenta de que muchas veces actuamos automáticamente, damos la respuesta hecha, seguimos el hábito, desconectados de lo que estamos haciendo. Un poco antes, había estado hablando con una vecina que conoce a mi padre. Algo me dijo que me detuviera para conversar con ella. Fue un buen encuentro, también. Me permití una conversación sin preparativos ni objetivos. Charlar por charlar nomás. Y ese encuentro fue como una introducción al que tuve en seguida con mi padre. A veces me parece como si la vida fuera un encaje perfecto, o encajes perfectos que a veces se nos hacen evidentes. Ahora está lloviznando y tengo que esperar un intervalo para salir a hacer algunas diligencias.  

sábado, 19 de julho de 2014

¿Qué hacer?

Pocas preguntas son tan frecuentes y molestas como ésta. Frecuente, porque son incontables las veces por día que nos la hacemos. ¿Voy al cine o al teatro? ¿Barro la vereda o no? ¿Me levanto a escribir estas cosas o lo dejo para mañana? ¿Publico o guardo? Y la lista se extiende. Y digo que la pregunta es molesta porque nos obliga a estar decidiendo todo el tiempo, lo cual da un trabajo bárbaro. Pero esto es inevitable, si es que aún somos seres humanos. Si fuéramos máquinas, la cosa casi no se presentaría, o estaría reducida al mínimo: seguiríamos un programa automático, con pocas alternativas para elegir. Entonces, por más molesta que te pueda parecer la pregunta, es mejor que te la sigas haciendo. ¿No te parece? Lo otro no es un buen camino. La maquinización no nos conviene a los humanos.  

quinta-feira, 17 de julho de 2014

Integración literaria

Nunca me cansaré de enfatizar cuánto le debo a la interacción con algunas personas que leen mis textos, y que se toman el trabajo de comunicarse con el autor. Este feedback, esta devolución, realimenta la construcción colectiva de espacios de integración, de liberación de prisiones mentales y emocionales. El capitalismo exacerba los distanciamientos, exagera las diferencias en lo que ellas tienen de oposición entre las personas, entre los modos de pensar, entre las culturas. Nuestro caminar va en el sentido contrario. Siempre admiré a los autores y a las autoras que me incluían en sus relatos, en sus libros. Yo podía verme en las narrativas de Ray Bradbury y de Howard Philips Lovecraft, del mismo modo como me sentía incluído, sobre todo, en las canciones de Los Beatles. Con el pasar del tiempo, fui desarrollando el escribir como forma de integración en mí mismo, de mí mismo, y en el mundo, con el mundo alrededor. Rompiendo la separatividad, de manera lúdica, dialógica, constructiva. Esto no fue muy bien visto en la llamada academia, donde la mediocracia y el apego al poder y al dineiro prevalecen, con raras y honrosísimas excepciones, generando estilos comunicacionales excluyentes, restrictivos, un cierto lenguaje que los ghettos corporativos llaman científico. La cientificidad no tiene nada que ver con la exclusión. Al contrario. En las avanzadas de la ciencia, las visiones y formas de conocimiento confluyen. El saber científico y las cosmovisiones religiosas convergen, más allá de las tentativas de privatización excluyente. El saber popular, la sabiduría de las personas comunes (y todos y todas somos personas comunes) y los saberes artísticos, prácticos, etc, son otras tantas avenidas que confluyen para proporcionar a los seres humanos, formas de apropiación del mundo que puedan llevar a una vida más feliz, más plena, más cooperativa. En el escribir ocurre lo mismo. Hay quien escriba para no ser comprendido o comprendida. Y en las relaciones personales también: hay quien se esfuerce para no ser comprendido o comprendida. Por eso, siempre admiré y me gustó, me gustóa mucho y continúa gustándome, cada vez más, la escritura inclusiva, dialógica. Aquella que se establece desde la horizontalidad de los saberes. La que construye espacios de interacción en los cuales las diferencias sean (o puedan llegar a ser) enriquecedoras, y no necesariamente disociadoras. No concibo mi vida sin los libros que leí, sin los libros que mi madre nos leía cuando niños. Esos libros me fueron dando la certeza de que yo tenía un lugar en el mundo, de que yo podía y puedo ser. Tal como las canciones de Los Beatles.

domingo, 13 de julho de 2014

Argentina: hay una posibilidad

Faltan pocas horas para que se defina cuál será el equipo de futbol campeón mundial. Estoy muy lejos de ser lo que se podría decir un fanático de este deporte. Casi se podría afirmar lo contrario. Pero en estos días en que me está siendo dado vivir en la Argentina el período más largo que he permanecido dentro de sus fronteras desde que me vi obligado a emigrar en 1977, estoy teniendo la posibilidad de procesar algunos sentimientos que se habían quedado presos en el tiempo.

Recuerdo que leí, en 1999, un informe de la OPAS-OMS intitulado "La salud mental en el mundo." En él se analizaban las consecuencias de los regímenes de terrorismo de estado, tal como el implantado en la la Argentina a partir de 1976, sobre la moral de la población. Una frase en particular, me quedó en la memoria, al leer el extenso informe de la organización internacional dedicada a la salud.

Se refería a la dificultad de que las poblaciones sometidas a las prácticas terroristas como las impuestas por el Estado argentino en ese entonces (así como en Brasil a partir de 1964, en Chile después de 1973, en Uruguay etc)  pudiesen recuperarse de las secuelas morales derivadas de la imposición del miedo como práctica política desde el poder.

Secuestros, tortura, desapariciones, la mentira como política de Estado. Han pasado muchos años desde ese entonces. Pero no tanto que se puedan haber borrado las secuelas del miedo. Todavía quedan memorias de esos tiempos. Y las memorias del miedo que se nos impuso entonces, no se revierten facilmente. Pero es posible. Y es en esta posibilidad en la que creo que vale la pena apostar.

Hacía muchos años que yo no hinchaba por el triunfo de una selección argentina de futbol en un campeonato mundial. La última vez fue en 1978. Yo me encontraba viviendo en São Paulo como tantos otros compatriotas emigrados. Necesitábamos una alegría. La Argentina necesitaba una alegría, en medio de la atroz dictadura cívico-militar que imperaba.

Han pasado muchos años desde 1978. Pero los argentinos y las argentinas continuamos necesitando de una alegría. Esta alegría puede venir de un campo de futbol. No estaría nada mal, talvez como una forma de celebrar los 31 años de vida en democracia. Pero nadie sabe cual será el resultado de este juego que se llevará a cabo en el Maracanã.

Lo que importa, lo que quiero enfatizar aquí, es que esta alegría que esperamos que nazca de un triunfo deportivo esta tarde, puede y debe ser una alegría que nos ayude a vernos de otra manera como nación, como pueblo, como gente. Que podamos vernos otra vez como gente capaz de movilizarse colectivamente para construír una nación de verdad, más allá de los partidos y de los gobiernos.

Una nación de gente que sabe que puede, que puede construir formas de convivencia social más amorosas y justas, más fraternas, barriendo de nuestro cotidiano el autoritarismo, la explotación y la violencia. Necesitaba decir estas cosas y las dije. Es una forma de ir apostando en esta posiblidad a la que me refería al comienzo de estas consideraciones.

Es posible vivir sin miedo. Es posible y es necesario vivir con fe y con alegría. Es necesario vivir con fe y con alegría. Puede ser la alegría de un triunfo futbolístico, pero puede ser también la simple alegría de vivir. Estar feliz por estar vivo. Nada más ni nada menos que eso.

sábado, 12 de julho de 2014

Ordenándose

Cuando escribo, todo se va ordenando. Los pensamientos y los sentimientos están aquí. Y aquí está lo bueno, lo que quiero. El amor de mi esposa y compañera. El cariño de toda mi familia, los que están y los que se fueron. El afecto de mis amigos. El reconocimiento de las personas simples, que siempre me alegra. Entonces todo está bien. Todo siempre estará bien mientras escriba. Mientras escribo. Cuando me pongo a escribir todo se va ordenando. Todo está en su lugar y todo es como debe ser. Escribiendo.