domingo, 1 de março de 2015

Creciendo

Creo que con el Facebook, y, en general, con la internet, se ha creado una posibilidad de comunalización de la vida muy importante. Se crea una sensación de proximidad, de pertenencia, de la cual personalmente me siento beneficiado. No podría olvidar que en buena medida, fue a través de mi participación en diversas revistas electrónicas, que empecé a encontrar un sentido más fuerte para vivir, en 2001. Esto no tiene precio. Pasó el tiempo, y en ese tiempo, fui creciendo en un diálogo con mis lectores y lectoras, generando una perspectiva más integrada de mí mismo. Hoy puedo ver mi vida como una continuidad, una unidad. Un proceso que reúne todos los hechos, todos los actos, todas las situaciones, todo lo que me fue dado vivir, en este único momento actual. Este instante precioso en que escribo estas cosas. La palabra fue viniendo, y yo con ella. Me fui haciendo en estas conversaciones. Como un ir y venir contínuo, el movimento de la vida, estas conexiones con gente que me lee y con la cual me veo y me leo, fueron cosiendo un espacio de reconocimiento mutuo. Un tejido contínuo. Unificado. Fui perdiendo la sensación de extrañeza, de aislamiento, de falta de sentido. Un sentido de integración se ha ido haciendo presente cada vez más. 

sexta-feira, 27 de fevereiro de 2015

Raíces

Esta mañana estuve nuevamente en el CEFOR de João Pessoa, Paraíba.

Ví otra vez estas raíces de un fícus que crece en el patio de la institución.

Ya las había visto una vez, y me llamaron tanto la atención, que se hicieron como que parte de mi propia memoria. Parte de mi historia.

Hoy registré nuevamente estas raíces que se hunden en la tierra a través de las ranuras entre los adoquines.

Es todo un símbolo. Me recuerda mi trayectoria de vida. Me fortalece.

Sentido

Ayer me desperté, y en seguida, me vino esta palabra. Sentido. En seguida, me acogí a ella, o en ella. Me refugié en ella. La sentí. Sentí el sentido, como una corriente de agua. Una corriente de agua que me lleva, que me conduce. El día fue yendo un poco en esta dirección. La dirección del sentido. Un dejarme llevar, que no me eximía de tomar decisiones, pero era más fácil. Era como si el sentido estuviera allí y yo también. Tenía, como mucho, que hacer un pequeño esfuerzo para ajustarme, para dejarme llevar, cuando mis pensamientos aprecían querer imponerle una dirección a lo que estaba ocurriendo. Sé que este intento mío por expresar una experiencia interna es precario. No sé si las palabras están consiguiendo expresar lo que sentí y viví. Pero creo que el intento cumple su función, de rescatar experiencias mínimas de armonización, que de outro modo podrían perderse en el elvido. 

domingo, 22 de fevereiro de 2015

Carta abierta al Papa Francisco

Le escribo en primer lugar, para agradecer sus actos y palabras en el escenario mundial. Usted reaviva la fe en la persona humana. En seguida, me gustaría pedirle su bendición para la Terapia Comunitaria Integrativa, una actividad a la que me dedico, junto con muchas personas en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Ecuador, además de Francia y Suiza. Es una actividad que ayuda a que las personas recuperen la confianza en sí mismas, frecuentemente dañada por las migraciones forzadas, el desempleo, la ruptura de valores, entre otros factores. Actuamos siempre en colaboración con otras acciones en la base de la sociedad (pastorales de las iglesias, agentes comunitarios de salud, enfermeras, educadores, médicos, psicólogos, etc), bien como en colaboración con universidades, organismos de salud, asociaciones vecinales. No venimos a competir com nadie, sino a sumar. Reciba con esta mi más sincero aprecio.

sábado, 21 de fevereiro de 2015

¿Cómo lo que hago se inserta en mi historia de vida?

Estos días atrás, me he estado haciendo esta pregunta, especialmente con relación a la Terapia Comunitaria Integrativa. Cuando me hago esta pregunta, viene la unidad de mi vida. Se unen pasado y presente. Este quehacer en el que me hago, es un quehacer que tiene todo que ver con mi historia de vida. Aquí me rehago, recompongo mi humanidad, recupero mi sentido de estar vivo. Cuando me hago esta pregunta, me siento más aquí, más enraizado, más presente. 

Un pacto honrado con la soledad

“El secreto de una vejez feliz es un pacto honrado con la soledad.” Es una frase de Gabriel García Márquez que me viene rondando desde hace tiempo. Es una buena compañía, sin duda. Un pacto honrado con la soledad. De pronto esto me da calma. No necesito estar constantemente obligándome a estar con gente, ni sintiéndome culpable por no haber ido a una fiesta de cumpleaños. No necesito estar forzándome a nada, a hacer esto o aquello. Basta estar aquí, basta estar vivo. Basta disfrutar del respirar, del meramente estar aquí. Ayer compré un libro de Martha Medeiros, Feliz por nada, que coincide com esta valorización de la gratuidad. Basta de estar pesionándome constantemente para atender a no sé qué padrones de comportamiento venidos de no sé donde. Venidos sí sé de donde, de la educación castradora, de la religión alienante, del consumismo y de esa industria de la disconformidad que anda por todas partes. 

Papeles

Todos desempeñamos papeles sociales. Esposo, esposa. Padre, hijo. Las relaciones, el existir en sociedad, lo exigen. Pero ninguno de nosotros se puede reducir a un papel, o a varios papeles, por más importantes que puedan ser. Yo no soy un papel. Yo desempeño papeles. No hay un papel para mí, sino que yo soy el que desempeña papeles, según las situaciones o posiciones. Descubrir esto es respirar. Es restituirse a la vida primera. Es volver a ser.