rolando lazarte
segunda-feira, 19 de março de 2012
Tiempo
A veces el día no ha terminado, y tú estás como que ya no sabiendo bien en qué tiempo estás. La vida ha dado muchas vueltas. De pronto el pasado se hace presente. Las jornadas de tu juventud, en que te empeñaste con tus compañeras y compañeros por un país sin dominación, sin hambre sin violencia. Todo vuelve. El espejo te dice de tu edad, pero por dentro eres ese mismo niño de antes, de siempre. Mendoza, João Pessoa, es un solo país, una sola ciudad. Sales a caminar y ya vas a la playa, las palmeras, la arena, el mar, ya es la montaña, el parque, las acequias, el rosedal, el río. Ya es de noche, hace muchas horas, pero el día no se decide a pasar, como que va y viene y no sale del lugar. Es ayer, es hoy, ¿qué día es?
domingo, 18 de março de 2012
Poeticidad
Hay unos momentos en que consigues ubicarte en la poeticidad del mundo. En esos momentos, desaparece cualquier angustia o preocupación. Es como si el mundo hubiera parado. Y paró, en realidad. Es la eternidad quieta e inmóvil del existir que se detiene. Lo sentiste ahora al mirar el jardín sin ninguna expectativa. Parecía completamente parado. Te asombró esa sensación, no porque fuera nueva o desconocida, sino porque esa quietud es lo poético del mundo, es lo que aparece cuando se mira sin expectativa, cuando simplemente se está. Por ahí uno se enrosca en tristezas o preocupaciones, focalizando lo que no está o no anda como nos gustaría. Un poco de perspectiva, tomar distancia, mirar desde otro lugar, muestra el contexto. Entonces la sensación cambia. Todo se integra, es como debería ser, está en su lugar, ajustado. Esto es lo poético, lo que ubica, lo que integra. Días atrás sentiste la vida como espacio, como estructura espacial. Ayer, sentiste que la vida tiene su propio ritmo, su propia voluntad, podríamos decir. Pensabas que para San Francisco, podría ser la voluntad de Dios, lo que debe ser, lo que es de la estructura, del tejido del universo. Cada persona podrá llamarlo a su manera, pero es eso. Es lo que la poesía sorprende, es lo que está ahí, y vos sos eso. Vos y lo que está ahí, son una sola y la misma cosa. Una quietud, una paz. La poeticidad del mundo a veces la consigues ubicar dejando de fijarte en lo que no funciona, en lo que falta o no está a tu gusto, lo que no es o no está como crees que debería ser. Muchas veces es una cuestión de perspectiva, de tomar distancia, de verlo desde otro lugar, ver el contexto. Entonces vienen unas sensaciones infantiles, que te alegran y te asombran. Como esta mañana en el supermercado cuando veías las manzanas y tuviste la nítida sensación de una memoria antiquísima, y eso te alegró. Eran otras manzanas, anteriores. O también ese papel de caramelo que recordaste hoy mientras manejabas, con dibujo de bananas y duraznos, uvas. Lo ves ahora está ahí. Ahí pero dónde, cómo, como diría Cortázar. Anoche recordabas una abertura de radionovela que escuchabas antes de irte al Liceo en la mañana, en tu adolescencia. Hormiga Negra me llaman, y vengo de San Nicolás, y si alguien quiere probar si la hormiga es brava y pica, vengan guapos a pelear y veremos quién se achica. Eso está ahí, lo poético está aquí, es esto, pero uno tiene que despegarse un poco de lo conocido, o de la forma conocida de estar aquí. Aflojar un poco la normosis, la codificación cosificada y cosificante de que habla Cortázar. Entonces como que te vas deslizando hacia allá, sin darte cuenta y dándote cuenta, te vas yendo a lo poético, a esa quietud que está ahí, que estuvo siempre, que siempre estará, pues es eso, es lo que no cambia, es lo eterno en medio de lo que cambia.
quarta-feira, 14 de março de 2012
Verdad y justicia
Duelen la traición, la falsedad. Son las cosas que más me han lastimado a lo largo de la vida. Y más duelen cuando quien las ha practicado o las practica, es del círculo más íntimo de tu vida. Alguien que te apuñala por la espalda, aprovechándose de tu entereza, que trata de beneficiarse a través de la mentira. Algunas personas creen que te pueden golpear impunemente, sin darse cuenta de que están cortando un lazo que no podrá recomponerse nunca más. Piensan en el dinero que podrían obtener si sus mentiras pudieran convencer, sin darse cuenta de que al traicionar tu confianza, se han disociado profundamente de sí mismos. He encontrado en la vida gente así, y recientemente he sentido este golpe de la traición otra vez, venido de donde nunca debería haber venido. Duele la traición, duele la falsedad. Creo que no las he practicado a lo largo de mi vida, ni las practicaré. He pagado deudas que no tuve, pero que la conciencia me obligó a pagar. Creo que el haber tenido una sola cara, me salvó la vida una vez, tal vez la vez en que más cerca estuve de la muerte física. Vivir con la verdad nos aparta de los falsos amigos, de la gente sin principios, ventajera y oportunista. La vida da muchas vueltas, y no hay otra manera de estar siempre de pie, aunque todo a tu alrededor se sacuda, si tenés una sola cara, una sola forma de actuar. La verdad cuesta, el engaño es más fácil, en apariencia, sólo en apariencia. Vivimos en una sociedad que no prioriza la verdad, sino la ventaja, y éste es el camino que eligen los traidores. Una ventaja que cuesta muy caro, cuesta más que el dinero que se puede obtener a través de la mentira. Podrán talvez obligarme a pagar lo que no debo, otra vez, difícil. El sistema está hecho para que las ratas tengan su oportunidad. Pero les va a salir tan caro que preferirán haber sido derrotadas en sus taimadas intenciones. Hay algo que no tiene precio: una conciencia tranquila, esto no se compra con dinero. Por motivos que desconozco racionalmente, pero que sin duda tienen que ver con el orden más grande que rige la vida, en medio del sentimiento de tristeza y rabia que me embargan, algo en mí está en paz y renaciente. La vida es muy justa, y no hay engaños que puedan tapar los ojos de Quien todo lo ve.
Vaivenes
A veces el tiempo demora para pasar. Hay algunos días en que te sientes como fuera del mundo. Esta no es una sensación nueva. Hay veces en que uno realmente parece ser una especie de sapo de otro pozo, un extraterrestre. La llave interior parece haberse quedado quieta, no abre la puerta. Tratas de enganchar alguna cosa que te anime, pero el mundo parece haberse quedado fuera de tu alcance. Tratas de poner en marcha alguna cosa que te alegre, pero los recursos parecen haber perdido su efecto. Sabes que el vacío se llena por sí mismo. Menos mal, quiere decir que cuando se termine de vaciar, se empezará a llenar otra vez. No sabemos mucho sobre el mundo que nos rodea. De pronto una luz, un vislumbre, te pueden llegar a aclarar todo, a hacerte saber que todo está como debe ser, todo está en su lugar. Esto te ocurrió ayer, mientras esperabas en uno de los jardines de la universidad. Hoy una charla con viejo amigo muy querido te llenó de alegría. El día fue siguiendo después en una especie de inercia. Algunas noticias muy malas ayer te enojaron y entristecieron. No puedes moldear a la gente a tu gusto. Ni tampoco te debes adaptar tanto que te desfigures. Las cosas se acomodan solas, si les das una oportunidad. Si dejas que el tiempo haga su propio trabajo. Más temprano te llamó la atención el sonido de las cigarras, creando remolinos. Ahora unos pájaros cantan en el patio interior, una sierra en la construcción de enfrente, un bebé que llora. El viento de la tarde. Por ahí te cuesta la soledad. Todos los elogios a la soledad a veces te suenan tan vacíos. Pero ¿estás solo? ¿Qué es estar solo? De repente puede ser no amar, y amas. Puede ser no tener amigos ni proyectos, y los tienes, aunque no siempre tan cerca como quisieras, a los amigos. Y los proyectos a veces animan, a veces también cansan un poco. Todo es así, cambiante. Como un cuadro en que los tonos de amarillo se van diluyendo hacia un color casi blanco. Ahora que has puesto estas cosas en el papel como que estás haciendo pie otra vez. ¿Viste que te dije? Hay que esperar un poco nomás. La vida no se deja atrapar en recetas ni fórmulas. A veces cierras los ojos y ves las montañas de Mendoza, los caminos por donde anduviste en bicicleta. Otras veces, cierras los ojos y ves las flores de los jardines cercanos o el mar. Hay tantas cosas que nos alegran. Una de ellas, esta, escribir, comunicarse. Los pájaros siguen cantando, y ves unas flores rojas y amarillas en el árbol de adelante. Más tarde vendrá la noche con su cielo estrellado. Y mañana y pasado mañana, y ayer y antes de ayer, la corriente del tiempo.
terça-feira, 13 de março de 2012
Ventajas del no hacer nada
Un poco preocupado al comienzo, pensando que te quedarías aislado sin un grupo de referencia, comenzaste a ver las ventajas de la soledad. La soledad es como que una especie de anticipo de la unión con Dios. Esto no se me había ocurrido antes de ponerlo aquí, pero vino, y lo dejo. Lo que tenía ganas de decir, además de lo dicho, es que a mí me parece que viene bien no hacer nada, por varios motivos. Uno de ellos, no sé si el principal, pero es el primero que se me ocurre, es que al no hacer nada, se expanden las fronteras de la mente. El hacer cosas determinadas y programadas nos confina a lo definido. Por ejemplo, si estás poniéndole agua a las plantas, o sea regar, que es como normalmente se acostumbra denominar dicha acción, le prestás atención al agua y a donde cae, o al menos deberías hacerlo, para no regar el piso, la alfombra o los sillones. Ya si no tenés nada que hacer, como me pasó esta tarde, no sé si antes o después de la segunda siesta, me puse a pensar en algunos libros de Graciliano Ramos, a saber: Caetês, Insônia, Infância, São Bernardo, Vidas Secas y Angústia. Mientras me acordaba de estos libros, me iba viniendo la sensación que ellos me traen. No todos ellos, pero los tres primeros. Los otros como que se acercan a ese clima o sensación, pero lo rondan, digamos. Lo que Caetês, Insônia e Infância me traen como sensación (fíjense las ventajas del no hacer nada) es una especie de crepúsculo de color marrón arcilla o anaranjado, que se extiende por sobre todo el campo visual, cubriendo el cielo hasta el horizonte. Éste es de un color negro noche. No se me había ocurrido antes que pudiera haber un color negro noche. Pero es así, un cielo de color marrón arcilloso, y una tierra de color negro noche, como es el que se ve al lado del camino cuando uno viene de Cajazeiras. Esta es la sensación primordial que me dan estos tres libros de Graciliano Ramos. Si yo tuviera ocupaciones, tiempo marcado con reloj, horario de reunión, informes que presentar a algún jefe u organismo, no podría haber tenido estas sensaciones. Completa el panorama, el canto de unos pájaros, que es lo que viene de San Bernardo y Vidas Secas. De Angústia probablemente venga el cielo tan especial que algunas noches se ve.
domingo, 11 de março de 2012
Num tom
Em algum momento, a gente olha para trás na sua vida e vê as flores que adornaram o seu caminho. Vem como que uma vontade de agradecer o que se aprendeu, o que se conheceu, dentro e fora, nessa caminhada. O que foi valioso ressalta. Outras coisas somem no esquecimento, ou quase, passam para um plano secundário. Agora sinto a necessidade de dizer que para mim o que fez sentido, o que está fazendo sentido, é amar e escrever. Aqui me encontro, isto faz sentido, mais do que qualquer outra coisa. Encontrei-me na literatura e na poesia, mas sem o amor, sem o amor de uma mulher, não estaria aqui, inteiro, esta noite, celebrando e partilhando. Tentei vários caminhos, mas a beleza prevaleceu, e nada mais belo do que o amor e a poesia, a literatura, o se encontrar, como me encontrei e me encontro, nos livros, nos romances, nos poemas. Ali me achei e me acho. Vim me achando desde os primeiros contos que a minha mãe nos lia em criança, e agora que vejo a luz do crepúsculo mais perto, não posso menos que agradecer ter enveredado por esses caminhos literários, pois ali me encontro muito mais do que do lado de cá das folhas literárias e poéticas, das folhas dos cadernos em que me deixo levar para além da materialidade, do utilitarismo, do intelectualismo, da chatice, de tudo que é pobre e menos que humano. Gostaria de contar algumas coisas, sem o tom ribombante que algumas vezes me seduziu. Mais com o tom humilde e limpo de um poema que não vem, que está ali, mas onde, como, como diria Cortázar. Está em algum lugar e o hás de escutar ou ler, pois está em ti, em mim, em todo lugar. É a beleza da vida, o mistério do estar vivo, respirando, pensando, amando, sentindo, tudo que é o viver. Quando te encontras, tudo está onde deve estar. Cri ser o que não sou, enganei-me, me confundi, perdi amigos que não me acompanharam nas minhas quedas e recomeços. Nada tenho a cobrar de ninguém, apenas agradeço. Vejo agora uma estrada pela qual vim caminhando desde pequeno. Nela há um sol brilhando, uma montanha, as plantas do campo com o seu perfume. Por ali vou, e me alegra ter encontrado o meu lugar, como mais cedo ou mais tarde, todo mundo o há de achar. Um lugar numa folha de papel, na folha de um livro, de livros e cadernos que formam uma mandala infinita.
quinta-feira, 8 de março de 2012
Placer de vivir
Algunos días cuestan para empezar. Uno sabe que el día tiene su comienzo. Es una tirita como la de esos paquetes de galletas, que agarrás, y tirás y se abre. Pues el día de hoy empezó así. Era una gran pared blanca, y en el medio de ella, la tirita del comienzo del día. Tiro y empieza el día. Era el placer, hacer cosas que me den placer. Muchas cosas me dan placer. Saber que estoy vivo, sentirme respirando, escuchar el canto de los pajaritos, ver la claridad del día entrando por la ventana, el cielo, las nubes. Muchas cosas me dan placer. Algunas me molestan, pero no mucho. Desaparecen en el medio del placer de estar vivo. Tengo amigas y amigos muy queridos y queridas, respectivamente, o simultáneamente, o yo no sé cómo, pero personas que me hace bien pensar en ellas y saber que existen, no importa dónde estén.
Y más placer: la sintonía Beatle, la canción Beatle que se engancha en el momento, y todo empieza a brillar cuando algo me empieza a incomodar. Good day, sunshine, escuché dentro de mí cuando me vestía para salir a hacer las cosas. Good day sunshine. Qué lindo empezar el día con una canción tan alegre. Y las flores en el jardín, y el pasto, y la gente yendo a hacer sus cosas. Y el día va yendo, con servicios que son placenteros, pues hace bien hacer cosas que le hacen bien a los demás y a uno también. Algunas cosas ocurren a lo largo del día, vas a algún lugar con una persona muy querida. La vida vuelve sobre sí misma. Ahora es de noche, y has visto las estrellas en el cielo, cosa que a uno le hace bien.
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