domingo, 9 de fevereiro de 2014

Tengo mis escritos

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que tengo un lugar para mí. Al margen de las fluctuaciones de la gente que me quiere y que muchas veces exige demasiado de mí. Al margen también de mis propias variaciones de ánimo y de disposición. Tengo mis escritos. Ese es mi lugar, hecho de algunas o muchas frases con las cuales he ido tejiendo mi nido, el lugar que habito, mi casa interior. Es un espacio más permanente y sólido, en medio de las vicisitudes de la vida. Más allá de las obligaciones, del desamparo que muchas veces siento, esa sensación de no tener un lugar adonde ir, de no tener un lugar en el mundo, en la vida. Yo soy el lugar donde quiero estar, donde debo estar, donde puedo estar. La gente tiene sus obligaciones, como yo tengo las mías, y nadie puede estar tan a disposición de los demás, que no pueda decir que no. Siempre se puede decir que no. Y muchas veces nos dicen que no, así como decimos que no. Si no le puedo decir que no a un amigo, no sé si es un amigo. Talvez sea alguien que espera demasiado de mí. Pero yo no debo tener tantas obligaciones con nadie, al punto que no pueda ser yo, que no pueda respirar, que no pueda tener mi propio espacio, mi propio lugar. Por eso tengo mis escritos. En ellos me he ido recuperando, me voy teniendo de vuelta. Mucha gente se ha ido viendo en ellos, y se siguen viendo en ellos. Pero no escribo tanto para los demás, como para mí msimo, si bien que hay un ir y venir, hay una reciprocidad. No existo sin los demás, ni nadie existe sin sus prójimos. Es la medida, la difícil y justa medida, lo que tengo que alcanzar.

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